Boxer Aleman !

Conoce toda su Historia!.

boxer aleman 001un perro de color leonado, aunque no llegó a campeón, fue el progeni¬tor del campeón Sigurd von Dom y
de la campeona internacional Pia von Isebeck. Entonces, en 1933, produjo a Lustig von Dom, el cual «dejaría a todos los demás en se¬gunda fila», tal como ella señaló más tarde. Inicialmente, ella había creído que Lustig era un «cachorro barato» a causa de las marcas blancas en su cara. Según los es¬tándares alemanes, se le conside¬ró defectuoso por el pigmento ro¬sado de su trufa y hocico.

A medida que se fue recuperan¬do el nivel de vida en Alemania, también sucedió lo mismo con las exposiciones de perros, y Lustig llegó a ser un campeón. Durante este tiempo muchos norteameri- .canos ricos se dirigieron a Frau Stockmann para comprar perros, pues su reputación como criadora experta e impecable se había ex¬tendido por doquier. Aunque re¬chazó muchas ofertas por Lustig, acabó vendiendo a Sigurd, a los cinco años de edad, a Mrs. William Z. Breed. Al final, sin embargo, la tragedia iba a golpear de nuevo, pues el Tercer Reich empezó a ga¬nar poder en Alemania. Al no te¬ner otra opción, Lustig fue vendi¬do a las Tugley Wood Kennels, propiedad de Erwin O. Freund. Llegó a los Estados Unidos en marzo de 1937, y en su primera exposición, al cabo de una sema¬na, fue proclamado campeón.

La venta de Lustig fue muy do¬lorosa para Frau Stockmann, pe¬ro fue muy beneficiosa para los Boxers norteamericanos. La pro¬genie de Lustig produjo los céle¬bres Bang Away de Sirrah Crest.
Después de la partida de Lustig hubo algunos años más de paz y prosperidad. Pero gradualmente Alemania se fue preparando para la segunda guerra mundial, y el gobierno controló y reguló cada vez más asuntos. Finalmente el go¬bierno alemán creó un departa¬mento de «Asuntos de Perros Ale¬manes», controlado por el alto mando del ejército. Se prohibieron las grandes exposiciones de pe¬rros, aunque, por alguna razón, no sucedió lo mismo con las peque¬ñas. Se anticipó que los perros se¬rían requisados una vez más con propósitos militares, y se aproba¬ron normas que exigían que al me¬nos el padre o la madre en todas las camadas tuviera una medalla de obediencia, para asegurar que la prole fuera adiestrable. Cuando se aplicó este programa, se revisó a todos los perros y sólo se dieron ra¬ciones de comida a los adiestrados en obediencia.

Los Boxers se clasificaron en segundo lugar de acuerdo con su utilidad, probablemente a causa de su actuación en la primera guerra mundial. El perro pastor alemán se clasificó siempre prime¬ro porque, tal como Frau Stock¬mann lamentó, podía ser adiestra¬do por cualquiera, a diferencia del inteligente y a veces terco Boxer, y además su capa le proporcionaba mejor protección contra el frío.
Al estallar la segunda guerra mundial, Frau Stockmann se vio una vez más en apuros desespera¬dos tratando de alimentar y cuidar a sus perros. No obstante, mantuvo un programa de adiestramiento en rastreo, obediencia y Schutz- hund para hacer frente a las futu¬ras necesidades del ejército. Tam¬bién adiestró a perros mensajeros para utilizarlos detrás y alrededor de las líneas enemigas.

boxer aleman 002Después del final de la guerra y de la pérdida de su marido en 1945, Frau Stockmann reanudó su programa de cría. Varios perros de la progenie de Lustig habían si¬do trasladados de Alemania a América después del estallido de la guerra. Entre ellos figuraban su
hijo, el campeón Kyrras von der Bluteneau, y su hermana, Liesel von der Bluteneau. También se in¬cluían Ajax von der Holderburg, su hermano de camada Arno von der Holderburg, y Xuntfig y Volk- man von Dom. De los hijos de ca-
cachorros morían, Frau Stock¬mann corrió un gran riesgo al aparear a su Anka von Hofbauer, su hembra más prometedora, con el campeón alemán Harry von der Storchenburg. Después de nueve semanas, Anka parió una cama-tegoría máxima de Lustig, sola¬mente uno, Danilo von Konigsee, permaneció en Alemania.
Las camadas de posguerra fue¬ron decepcionantes, pues los años de dureza y privaciones pasaron su peaje. Aunque todos los otros
da. Fue la única hembra que crió a su camada en esa época.

Cuatro años después, en 1949, fueron los americanos los que ayudaron a reestablecer los cria¬deros von Dom a partir de la pro¬genie anteriormente comprada a
la propia Frau Stockmann. Du¬rante una visita a los Estados Uni¬dos, ella comentó las dificultades durante la guerra, y el peaje que ésta se había cobrado con los pe¬rros alemanes. Los Wagners, cuyo criadero Mazelaine había sido fundado con la línea de Frau Stock¬mann a través del campeón Si-gurd, el primer perro que ella vendió a un americano, y sus nie¬tos, Dorian von Marienhof y Utz von Dom, le dieron un macho es¬cogido de una de sus mejores ca¬madas. Dos años más tarde, ese cachorro, Czardus of Mazelaine, llegó a ser un campeón alemán. Ella también se llevó dos perros de Sirrah Crest, Abra Dabra y Goody Goody, en su viaje de regreso a Alemania.

boxer aleman 003Es interesante observar que durante esta visita a los Estados Unidos ella actuó como juez en una exposición en Los Ángeles, donde se presentó un cachorro de diez semanas propiedad de Dr. y Mrs. Rafael Harris, del criadero Si¬rrah Crest. Dio una ojeada a Little Lustig, un perro de color de leona¬do con máscara y patas blancas, y lo calificó en cabeza de su catego¬ría. Este cachorro, el joven Bang Away de Sirrah Crest, llegó a ser
uno de los mayores campeones americanos legendarios de todos los tiempos. Estableció un récord al ganar más de un centenar de primeros premios en exposiciones.

Frau Stockmann regresó a Ale¬mania con perros con la intención de volver a rellenar el vacío fondo genético del linaje von Dom. Sin embargo, poco tiempo después del campeonato de Czardus, volvió a tener problemas financieros y ven¬dió el perro a un inglés, el cual, a su vez, lo vendió a un oficial ame¬ricano. De este modo, Czardus fue el único Boxer americano que lle¬gó a ser campeón alemán y luego regresó a América.
Y ésta es la historia de Frau Stockmann. Aunque no fue defec¬to suyo, su firmeza en mantener y promover a sus mejores perros so¬brepasó frecuentemente a su ca¬pacidad de hacer lo que realmente quería para ellos. A menudo ven¬dió a sus mejores perros para con¬servar a los que no eran los más hermosos ni los mejores. Fueron sus campeones los que salvaron al resto, una vez tras otra. Y fue su firme dedicación lo que nos ha permitido disfrutar de esta mara¬villosa raza -el Boxer- con toda su belleza, personalidad y cualidades.

 

 

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